SALMOS ADVIENTO
Yo
no soy un Buda feliz que
arrancó la raíz de los deseos.
Yo
soy el amigo que dice: Ven Yo soy la novia que grita: Ven Yo
soy la madre que espera: Ven
El
mundo lucha y evoluciona. Es
la historia que está de parto, que
ha sido fecundada por el Espíritu,
que
prepara la llegada del hijo nuevo. El Adviento.
Los
trabajos del científico y del obrero,las
luchas del guerrillero y del no-violento,
los
desvelos de los padres y los líderes, los
sufrimientos de los enfermos marginados cantan
a coro: Ven.
Las
ilusiones de los niños, las
esperanzas del joven, el
tedio de los ancianos, el
canto de los que triunfan
y
el llanto de los caídos no
dejan de repetir: Ven
Un
Adviento creciente, hijo
de la esperanza y la paciencia, padre
de la ilusión y del esfuerzo.
Una
fuente secreta y
un murmullo repetido, orquestado
por el Espíritu: ¡Ven!
¡Ven! ¡Ven!
SALMO
Tú,
Dios del tiempo nos
tienes esperando. Quieres
que esperemos el
momento justo para descubrir
quienes
somos, dónde debemos ir, quienes nos esperan a nosotras y qué debemos
hacer.
Gracias...
por el tiempo que nos concedes para esperar.
Tú,
Dios de los espacios nos
tienes mirando. Quieres
que miremos en lugares buenos y en lugares inciertos
para
ver si hay señales de esperanza y
gente desesperanzada.
Para
ver si hay señales de un mundo mejor que
puede brotar.
Gracias...
por el tiempo que nos concedes para mirar.
Tú,
Dios y Amor, nos
tienes amando. Quieres
que seamos como Tú:
que
amemos a las personas que no tienen amor, a
las que son imposibles de amar,
que
amemos sin celos ni amenazas, y,
lo más difícil de todo que
nos amemos a nosotras mismas.
Gracias...
por el tiempo que nos concedes para amar.
Y
en todo esto nos guardas. Ante
las preguntas difíciles que no tienen respuestas fáciles,
cuando
fracasamos allí donde esperábamos triunfar, cuando
nos aprecian allí donde nos sentimos inútiles.
Y,
pacientes, soñadores y amando, con
Jesús y su Espíritu Tú
nos guardas.
Gracias...
por el tiempo que nos concedes para aguardar.
SALMO:
… Es Dios
Ant.:
Oigo en mi corazón buscad mi rostro tu rostro buscaré Señor…
Si
nos despierta y nos saca de la mediocridad,
si
compromete y complica nuestra vida, pero la llena de sentido…es
Dios.
Si
llama al corazón, al amor, a la generosidad, a la ilusión,
… no
al miedo ni al temor… es
Dios.
Si
nos invita a ser profundamente felices y a hacer felices a los
demás… si habla el lenguaje de la confianza y de la paz… es
Dios.
Si
nos va liberando de cosas, de egoísmos;
si
rompe nuestros planes como rompió los de María de Nazaret… es
Dios.
Si
no nos saca de la realidad del mundo
sino
que nos invita a estar en ella como levadura, sal , luz… es
Dios.
Si
nos invita a acercarnos, a estar y a sentir con los más pobres,
a
dar vida, alegría, plenitud, sentido… es
Dios.
Si
nos invita a centrarnos en Jesús, a seguirle, a convivir con él
y
a anunciar su Buena Noticia ...es
Dios.
ENTRAR EN
LA DINÁMICA DE LA VIDA
Escucha,
despierta, aprende, entra
en la dinámica que se te regala.
Ponte
en movimiento, levántate, explora
nuevas formas de acogida, de
comunicación y mensaje.
Admira
el lenguaje de las formas, de los colores de
la música y la danza del
gesto y la armonía del amor.
Deja
hablar a tu corazón Deja
fluir los sentimientos más hondos.
Abre
tu puerta para
que entren los de las demás. Abre
paso a la simplicidad y
a los gestos más veraces.
Prepara
tu corazón al despojo, a
la limpieza y purificación para
que puedas entrar en
la Tienda del encuentro.
Destruye
los ídolos que
enturbian tu mirada. Confía
en la fuerza creadora que te habita y
atrévete a recibir
a
Dios humano, Dios amiga. Deja
sentir en ti el
gozo de ser mujer el
gozo de acoger la Promesa de
una Fecundidad insospechada y
en este encuentro. Deja
miedos a la puerta y
abre tu espacio sin defensas, en
inclusión, con ternura y misericordia habitándolo
de humanidad.
Toma
conciencia de tu don Prepáralo
para regalarlo en fraternidad. Así
se nos dará el camino en compañía.
Muchas
y muchos están tirados a su vera. Ellos
te mostrarán la luz y liberarán tu gozo
llenarán
de sentido tu misión y tu palabra.
ORACIÓN
FINAL
Lo
que acogemos, nos cambia Las
personas que amamos, nos transforman
En
la medida en que veamos nos vamos recreando El
lugar donde vivimos, nos remodela.
Así
que en todo lo que escogemos, Dios de la Sabiduría, haz
que seamos personas sabias.
A
la hora de amar, haznos valientes. Cuando
intentamos crear, danos audacia. En
nuestra vida,
haz
que seamos personas de integridad plena. Te
lo pedimos por Jesucristo....
EL
SEÑOR VIENE....
Allanad
los caminos. Allanad,
sí, todos los caminos de la tierra porque
el Señor está cerca.
El
vendrá y llenará de esperanza a quienes la perdieron Vendrá
en la noche para ser luz.
Vendrá
para acompañar a l@s cansad@s, a
l@s etern@s desiludionad@s.
Ya
pueden cantar victoria quienes
se creían abandonad@s. Ya
está el Salvador a la puerta.
Allanad
los caminos. Abrid
caminos de esperanza, quienes
pasáis por este mundo
sin
encontrar sentido a la vida. Allanad
los sendero, porque él vendrá. Vendrá
como rocío mañanero.
Rasgará
los corazones de piedra y
ablandará la dureza de nuestra tierra seca.
Vendrá
el Señor, no tardará. Esperadlo
en el umbral de vuestra casa, porque
sin hacer ruido vendrá
y
lo inundará todo con su amor.
QUE
VENGA EL ALBA
Que
venga el alba, el día de tu sonrisa Dios
de todas las personas y de todos los pueblos,
Madre
y Padre nuestro, Señor del a historia, alfa
y omega de los tiempos.
Te
hablo de parte de los vencidos, de
quien ya no tiene nombre,
y
ya no es sino cifra perdida entre las estadísticas.
Yo
amo, Dios, tu creación y tu historia, el
tiempo y el espacio; amo
la mente que lanza su insistente mirada hacia el universo; amo
la magia sagrada que alivia el dolor y atrasa la muerte, amo
las manos de quien penetra en el misterio mismo de la vida.
Yo
amo la forma, el sonido, el color. Amo
el don de la palabra que has puesto en mi boca...
Otros
te hablarán de la alegría del Arte y de la magia de la ciencia. Yo
te hablo desde el dolor,
desde
le hambre te hablo Dios, desde la muerte. Te
hablo de parte de quienes sembraron sueños
y
están muertos con un bocado de esperanza amarga en la garganta. Te
hablo de parte de quien resiste en medio de la noche. Te
hablo, Dios, de quienes están en vela.
Desde
aquí saludo los tiempos que vendrán. Saludo
el tiempo en el que encontrarás,
finalmente,
las manos que construyen contigo “un
cielo nuevo y una tierra nueva”.
Manos
nuevas para poblar el mundo de colores. Te
entregamos los hijos y las hijas de Dios:
ellos
y ellas serán tus manos para sembrar la tierra, ellos
y ellas serán tus manos para secar el llanto,
ellos
y ellas serán tu sonrisa subversiva. Que
el alba nazca, Dios, el juego, la luz y la alegría.
Que
nazca finalmente, el octavo Día, Dios...
el
día de tu sonrisa.
PRECES.
QUEREMOS QUE SEAS “ADVIENTO”
Señor, tu “adviento”
es presencia, es, tu deseo de estar siempre con nosotr@s. No hace
falta que te gritemos para que vengas. Ya vienes tú sin que te
llamemos. Eres el gran presente. Ya estás aquí.Vivir
el adviento es, sencillamente, dejarte estar, cada día más, con
nosotros y nosotras. Por eso te decimos: Señor,
queremos que seas adviento en todos y para todos.
- que seas adviento en todas nosotras para que llenes de sentido nuestra vida y así te hagamos presente en nuestro mundo.
Señor,
queremos que seas adviento en todos y para todos
-
que seas adviento en nuestras familias y comunidades para que vivamos en el amor y la comprensión y en todos nuestros hogares disfrutemos del calor que necesitamos.
Señor,
queremos que seas adviento en todos y para todos
-
que seas adviento en todos los pueblos y ciudades del mundo para que desaparezcan las guerras, el terrorismo, la falta de libertad, el hambre.... y todos vivamos como hermanos.
Señor,
queremos que seas adviento en todos y para todos
-
que seas adviento en todos quienes formamos la Iglesia para que no deformemos el “evangelio” y seamos testigos auténticos de tu presencia en el mundo.
Señor,
queremos que seas adviento en todos y para todos
Cuando
dices: “No soy capaz de resolver mis problemas”
Dios
te dice: “Yo sigo tus pasos” .Prov.3,5-6
Cuando
dices: “Es imposible”
Dios
te dice: "Lo que es imposible a los hombres, es posible para
Dios" Lc.18,27
Cuando
dices: “Me siento muy sola”
Dios
te dice: "No te dejaré y no te abandonare". Heb.13,5
Cuando
dices: “¿cómo podré hacer esto que me pides? ¿Quién me
ayudará?”
Dios
te dice: "Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas encontrarás
refugio" sal.90.4
Cuando
dices: “No merezco perdón”
Dios
te dice: "Yo te perdono» 1 Jn1,9 Rom.8,1. «Aunque vuestros
pecados fuesen como escarlata, se volverán blancos como la nieve»
Is.1,18
Cuando
dices: “Tengo miedo”
Dios
te dice: "No temas, porque yo estoy contigo" Is.41,10
Cuando
dices: “Estoy muy cansada”
Dios
te dice: "Yo te confortaré" Mt.11,28-30
Cuando
dices: “No sé como avanzar...”
Dios
te dice: “Yo te indicaré el camino” (Sal.32,8)
Cuando
te preguntas: “¿Cuál es el camino que me conduce a ti?
Dios
te responde: “Mi Hijo amado, Jesucristo” (1 Tim.2,5; Hch.4,12;
Jn3, 16)
BUSCO
TU ROSTRO (Sal..26)
Este
es el deseo de mi vida que
recoge y resume todos mis deseos: ver
tu rostro.
Palabras
atrevidas que yo no habría pretendido pronunciar si
no me las hubieras dado tú mismo.
En
otros tiempos, nadie
podia ver tu rostro y permanecer con vida.
Ahora
te quitas el velo y descubres tu presencia. Y
una vez que sé eso, ¿qué
otra cosa puedo hacer el resto de mis dias, sino
buscar ese rostro y desear esa presencia?
Ese
es ya mi único deseo, el
blanco de mis acciones, el
objeto de mis plegarias y esfuerzos
y
el mismo sentido de mi vida.
He
estudiado tu palabra y conozco tu revelación. Sé
lo que sabios teólogos dicen de ti,
lo
que los santos han contado acerca de sus tratos contigo.
Pero
ahora se que puedo aspirar a mucho más, porque
tú me lo dices, me llamas y me invitas.
Y
yo lo quiero con todo mi ser. Quiero
ver tu rostro.
Tengo
ciencia, pero quiero experiencia; conozco
tu palabra, pero ahora quiero ver tu rostro.
Tú
sabes la hora y el camino. Tú
eres el dueño del corazón humano y puedes entrar en el cuando te
plazca.
Ahí
tienes mí invitación y mi ruego. A
mi me toca esperar. Así lo hago.
"Espera
en el Señor, se valiente, ten ánimo... y espera en el Señor".
Busco
tu rostro. C.G. Vallés.
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