sábado, 24 de marzo de 2018

Sábado de la 5º semana de cuaresma

EVANGELIO EN AUDIO: Juan 11, 45-57

1.  Jesús le acababa de devolver la vida a Lázaro (Jn 11,18-44). Donde había muerte, Jesús dio vida. Esto fue la gota que colmó el vaso. Jesús tenía cada día más fuerza de atracción sobre la gente. Cosa que no pudieron soportar los hombres de la religión, que veían (y siguen vien­do) en Jesús el mayor peligro para sus intereses. Si las grandes instituciones "cristianas" tomaran en serio las exigencias del Evangelio, se mo­rirían de miedo. Porque tendrían que poner en cuestión sus seguridades económicas, sus privilegios sociales y tantas otras cosas que se han empeñado en armonizar con lo que hizo y dijo Jesús.
2.  El hecho es que los dirigentes religiosos del judaismo se dieron cuenta de que Jesús y ellos eran incompatibles. El peligro mayor para ellos estaba en la fe de los que tomaban a Jesús en serio. La fe, cuando es fe de verdad, representa una amenaza de muerte para el templo y para todo sistema religioso-político. Los hombres del Sanedrín fueron lúcidos y consecuentes: o él o nosotros. Y tomaron la decisión lógica: hay que matarlo.
3.  El problema insoluble se plantea cuando se pierde la lógica. Concretamente, cuando se pretende hacer compatible lo que los sumos sa­cerdotes vieron que era incompatible. Es decir, cuando se pretende meter a Jesús en el templo, identificarlo con el boato de la religión y has­ta utilizarlo para promocionar intereses, que, por más "religiosos"que parezcan, en realidad nada tienen que ver con el Evangelio.

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