lunes, 19 de marzo de 2018

Martes de la 5ª semana de cuaresma - Ciclo B

EVANGELIO EN AUDIO: Juan 8, 21-30

1.  "¿Quién eres tú?" Jesús tenia que resultar desconcertante. Por eso se explica la pregunta que le hicieron los fariseos. Veían en él a un hombre y al mismo tiempo oían de sus labios palabras que solo podían venir de Dios: "yo soy de allá arriba"... "yo no soy de este mundo"... "sino creen que yo soy, morirán en sus pecados"Aquí justamente se plantea el enigma y el misterio de Jesús, que es también el enigma y el misterio de Dios. ¿Por qué?

2.  
En este relato, Jesús utiliza tres veces la expresión "yo soy" (8,23.24.28). Con esa expresión. Dios reveló su nombre a Moisés (Ex 3.14). Pe­ro ese nombre no es una definición ontológica de la esencia divina. Dios no revela en la Biblia su "ser" sino su "actuar", es decir, no pretende dar a conocer lo que es, sino cómo actúa. Por tanto, lo que nosotros podemos aprender en los evangelios, no se refiere a lo que es Dios, sino cómo actúa, cómo se comporta, qué ocurre y qué acontece cuando se hace presente en la vida, en las personas, en la historia.

3.  
Jesús nos revela y nos da a conocer a Dios. No porque nos revela la esencia divina, sino porque vivió, habló y se comportó de tal forma que, haciendo eso, nos dijo: "Dios es así". De ahí, la extraña afirmación: "Cuando levanten al Hijo del Hombre sabrán que yo soy". Es decir, en el crucificado, en el ajusticiado, en el fracasado, por defender a los indefensos, ahí y en eso sabemos que Jesús es Dios, porque nos está diciendo cómo es, dónde y cómo encontramos a Dios. A muchas personas lo que les preocupa es saber si Jesús es Dios, pero no le interesa saber cómo tienen que vivir para encontrar a Dios.

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