sábado, 3 de marzo de 2018

2º cuaresma ciclo B sábado

Evangelio en audio: Lc.15 1-3.11-32

1.  La parábola del "hijo perdido" no habla de la "conversión del pecador", sino del "regreso del hambriento". Lo que el hi­jo extraviado sintió no fue la culpa del pecador, sino el hambre del pobre. Y esto es lo que le motivó a volver a su padre. La explicación que da el hijo al padre: "He pecado contra el cielo y contra ti" era la fórmula que se usaba entre los judíos para encontrar acogida (G. Lohfink).
2.  Lo que la parábola quiere enseñar es que hay dos imágenes de Dios: 1) El Dios de los fariseos, retratado en la relación del hijo mayor con el padre; 2) El Dios de Jesús, retratado en la experiencia que vivió el hijo menor. Por eso hay dos es­piritualidades: 1) La espiritualidad del fariseo, que se ve mejor que el otro y lo desprecia; 2) La espiritualidad del perdido, que se ve como un perdido, como el último, y por eso no puede despreciar a nadie. La clave de la espiritualidad está en el Dios en el que creemos. El Dios de Jesús siempre acoge al perdido, no le reprocha nada y se limita a abrazarlo, besar­lo y convertir su vida en una fiesta.

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