sábado, 2 de diciembre de 2017

Salmos de ADVIENTO

SALMOS ADVIENTO

Yo no soy un Buda feliz que arrancó la raíz de los deseos.
Yo soy el amigo que dice: Ven Yo soy la novia que grita: Ven Yo soy la madre que espera: Ven

El mundo lucha y evoluciona. Es la historia que está de parto, que ha sido fecundada por el Espíritu,
que prepara la llegada del hijo nuevo. El Adviento.

Los trabajos del científico y del obrero,las luchas del guerrillero y del no-violento,
los desvelos de los padres y los líderes, los sufrimientos de los enfermos marginados cantan a coro: Ven.

Las ilusiones de los niños, las esperanzas del joven, el tedio de los ancianos, el canto de los que triunfan
y el llanto de los caídos no dejan de repetir: Ven

Un Adviento creciente, hijo de la esperanza y la paciencia, padre de la ilusión y del esfuerzo.
Una fuente secreta y un murmullo repetido, orquestado por el Espíritu: ¡Ven! ¡Ven! ¡Ven!

SALMO

Tú, Dios del tiempo nos tienes esperando. Quieres que esperemos el momento justo para descubrir
quienes somos, dónde debemos ir, quienes nos esperan a nosotras y qué debemos hacer.
Gracias... por el tiempo que nos concedes para esperar.

Tú, Dios de los espacios nos tienes mirando. Quieres que miremos en lugares buenos y en lugares inciertos
para ver si hay señales de esperanza y gente desesperanzada.
Para ver si hay señales de un mundo mejor que puede brotar.
Gracias... por el tiempo que nos concedes para mirar.

Tú, Dios y Amor, nos tienes amando. Quieres que seamos como Tú:
que amemos a las personas que no tienen amor, a las que son imposibles de amar,
que amemos sin celos ni amenazas, y, lo más difícil de todo que nos amemos a nosotras mismas.
Gracias... por el tiempo que nos concedes para amar.

Y en todo esto nos guardas. Ante las preguntas difíciles que no tienen respuestas fáciles,
cuando fracasamos allí donde esperábamos triunfar, cuando nos aprecian allí donde nos sentimos inútiles.
Y, pacientes, soñadores y amando, con Jesús y su Espíritu Tú nos guardas.
Gracias... por el tiempo que nos concedes para aguardar.

SALMO: … Es Dios

Ant.: Oigo en mi corazón buscad mi rostro tu rostro buscaré Señor…

Si nos despierta y nos saca de la mediocridad,
si compromete y complica nuestra vida, pero la llena de sentido…es Dios.

Si llama al corazón, al amor, a la generosidad, a la ilusión,
no al miedo ni al temor… es Dios.

Si nos invita a ser profundamente felices y a hacer felices a los demás… si habla el lenguaje de la confianza y de la paz… es Dios.

Si nos va liberando de cosas, de egoísmos;
si rompe nuestros planes como rompió los de María de Nazaret… es Dios.

Si no nos saca de la realidad del mundo
sino que nos invita a estar en ella como levadura, sal , luz… es Dios.

Si nos invita a acercarnos, a estar y a sentir con los más pobres,
a dar vida, alegría, plenitud, sentido… es Dios.

Si nos invita a centrarnos en Jesús, a seguirle, a convivir con él
y a anunciar su Buena Noticia ...es Dios.

ENTRAR EN LA DINÁMICA DE LA VIDA

Escucha, despierta, aprende, entra en la dinámica que se te regala.
Ponte en movimiento, levántate, explora nuevas formas de acogida, de comunicación y mensaje.
Admira el lenguaje de las formas, de los colores de la música y la danza del gesto y la armonía del amor.
Deja hablar a tu corazón Deja fluir los sentimientos más hondos. 
Abre tu puerta para que entren los de las demás. Abre paso a la simplicidad y a los gestos más veraces.
Prepara tu corazón al despojo, a la limpieza y purificación para que puedas entrar en la Tienda del encuentro.
Destruye los ídolos que enturbian tu mirada. Confía en la fuerza creadora que te habita y atrévete a recibir
a Dios humano, Dios amiga. Deja sentir en ti el gozo de ser mujer el gozo de acoger la Promesa de una Fecundidad insospechada y en este encuentro. Deja miedos a la puerta y abre tu espacio sin defensas, en inclusión, con ternura y misericordia habitándolo de humanidad.
Toma conciencia de tu don Prepáralo para regalarlo en fraternidad. Así se nos dará el camino en compañía.
Muchas y muchos están tirados a su vera. Ellos te mostrarán la luz y liberarán tu gozo
llenarán de sentido tu misión y tu palabra.

ORACIÓN FINAL
Lo que acogemos, nos cambia Las personas que amamos, nos transforman
En la medida en que veamos nos vamos recreando El lugar donde vivimos, nos remodela.
Así que en todo lo que escogemos, Dios de la Sabiduría, haz que seamos personas sabias.
A la hora de amar, haznos valientes. Cuando intentamos crear, danos audacia. En nuestra vida,
haz que seamos personas de integridad plena. Te lo pedimos por Jesucristo....


EL SEÑOR VIENE....

Allanad los caminos. Allanad, sí, todos los caminos de la tierra porque el Señor está cerca.
El vendrá y llenará de esperanza a quienes la perdieron Vendrá en la noche para ser luz.
Vendrá para acompañar a l@s cansad@s, a l@s etern@s desiludionad@s.
Ya pueden cantar victoria quienes se creían abandonad@s. Ya está el Salvador a la puerta.

Allanad los caminos. Abrid caminos de esperanza, quienes pasáis por este mundo
sin encontrar sentido a la vida. Allanad los sendero, porque él vendrá. Vendrá como rocío mañanero.
Rasgará los corazones de piedra y ablandará la dureza de nuestra tierra seca.
Vendrá el Señor, no tardará. Esperadlo en el umbral de vuestra casa, porque sin hacer ruido vendrá
y lo inundará todo con su amor.

QUE VENGA EL ALBA

Que venga el alba, el día de tu sonrisa Dios de todas las personas y de todos los pueblos,
Madre y Padre nuestro, Señor del a historia, alfa y omega de los tiempos.
Te hablo de parte de los vencidos, de quien ya no tiene nombre,
y ya no es sino cifra perdida entre las estadísticas.

Yo amo, Dios, tu creación y tu historia, el tiempo y el espacio; amo la mente que lanza su insistente mirada hacia el universo; amo la magia sagrada que alivia el dolor y atrasa la muerte, amo las manos de quien penetra en el misterio mismo de la vida.
Yo amo la forma, el sonido, el color. Amo el don de la palabra que has puesto en mi boca...

Otros te hablarán de la alegría del Arte y de la magia de la ciencia. Yo te hablo desde el dolor,
desde le hambre te hablo Dios, desde la muerte. Te hablo de parte de quienes sembraron sueños
y están muertos con un bocado de esperanza amarga en la garganta. Te hablo de parte de quien resiste en medio de la noche. Te hablo, Dios, de quienes están en vela.

Desde aquí saludo los tiempos que vendrán. Saludo el tiempo en el que encontrarás,
finalmente, las manos que construyen contigo un cielo nuevo y una tierra nueva”.
Manos nuevas para poblar el mundo de colores. Te entregamos los hijos y las hijas de Dios:
ellos y ellas serán tus manos para sembrar la tierra, ellos y ellas serán tus manos para secar el llanto,
ellos y ellas serán tu sonrisa subversiva. Que el alba nazca, Dios, el juego, la luz y la alegría.
Que nazca finalmente, el octavo Día, Dios... el día de tu sonrisa.


PRECES. QUEREMOS QUE SEAS “ADVIENTO”

Señor, tu “adviento” es presencia, es, tu deseo de estar siempre con nosotr@s. No hace falta que te gritemos para que vengas. Ya vienes tú sin que te llamemos. Eres el gran presente. Ya estás aquí.Vivir el adviento es, sencillamente, dejarte estar, cada día más, con nosotros y nosotras. Por eso te decimos: Señor, queremos que seas adviento en todos y para todos.
  • que seas adviento en todas nosotras para que llenes de sentido nuestra vida y así te hagamos presente en nuestro mundo.
Señor, queremos que seas adviento en todos y para todos
  • que seas adviento en nuestras familias y comunidades para que vivamos en el amor y la comprensión y en todos nuestros hogares disfrutemos del calor que necesitamos.
Señor, queremos que seas adviento en todos y para todos
  • que seas adviento en todos los pueblos y ciudades del mundo para que desaparezcan las guerras, el terrorismo, la falta de libertad, el hambre.... y todos vivamos como hermanos.
Señor, queremos que seas adviento en todos y para todos
  • que seas adviento en todos quienes formamos la Iglesia para que no deformemos el “evangelio” y seamos testigos auténticos de tu presencia en el mundo.
Señor, queremos que seas adviento en todos y para todos

Cuando dices: “No soy capaz de resolver mis problemas”
Dios te dice: “Yo sigo tus pasos” .Prov.3,5-6

Cuando dices: “Es imposible”
Dios te dice: "Lo que es imposible a los hombres, es posible para Dios" Lc.18,27

Cuando dices: “Me siento muy sola”
Dios te dice: "No te dejaré y no te abandonare". Heb.13,5

Cuando dices: “¿cómo podré hacer esto que me pides? ¿Quién me ayudará?”
Dios te dice: "Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas encontrarás refugio" sal.90.4

Cuando dices: “No merezco perdón”
Dios te dice: "Yo te perdono» 1 Jn1,9 Rom.8,1. «Aunque vuestros pecados fuesen como escarlata, se volverán blancos como la nieve» Is.1,18

Cuando dices: “Tengo miedo”
Dios te dice: "No temas, porque yo estoy contigo" Is.41,10

Cuando dices: “Estoy muy cansada”
Dios te dice: "Yo te confortaré" Mt.11,28-30

Cuando dices: “No sé como avanzar...”
Dios te dice: “Yo te indicaré el camino” (Sal.32,8)

Cuando te preguntas: “¿Cuál es el camino que me conduce a ti?
Dios te responde: “Mi Hijo amado, Jesucristo” (1 Tim.2,5; Hch.4,12; Jn3, 16)


BUSCO TU ROSTRO (Sal..26)

Este es el deseo de mi vida que recoge y resume todos mis deseos: ver tu rostro.
Palabras atrevidas que yo no habría pretendido pronunciar si no me las hubieras dado tú mismo.
En otros tiempos, nadie podia ver tu rostro y permanecer con vida.
Ahora te quitas el velo y descubres tu presencia. Y una vez que sé eso, ¿qué otra cosa puedo hacer el resto de mis dias, sino buscar ese rostro y desear esa presencia?
Ese es ya mi único deseo, el blanco de mis acciones, el objeto de mis plegarias y esfuerzos
y el mismo sentido de mi vida.

He estudiado tu palabra y conozco tu revelación. Sé lo que sabios teólogos dicen de ti,
lo que los santos han contado acerca de sus tratos contigo.
Pero ahora se que puedo aspirar a mucho más, porque tú me lo dices, me llamas y me invitas.
Y yo lo quiero con todo mi ser. Quiero ver tu rostro.
Tengo ciencia, pero quiero experiencia; conozco tu palabra, pero ahora quiero ver tu rostro.

Tú sabes la hora y el camino. Tú eres el dueño del corazón humano y puedes entrar en el cuando te plazca.
Ahí tienes mí invitación y mi ruego. A mi me toca esperar. Así lo hago.
"Espera en el Señor, se valiente, ten ánimo... y espera en el Señor".

Busco tu rostro. C.G. Vallés.


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