domingo, 22 de febrero de 2015

1º domingo de cuaresma-ciclo B

1o de Cuaresma
Mc 1,12-15
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertios y creed en el Evangelio".
1.Lo primero que se dice de Jesús, en cuanto fue bautizado por Juan, es que el Espíritu lo empujaba. Jesús fue un hom­bre llevado por el Espíritu, no por otros intereses o apetencias. ¿A dónde lo llevó el Espíritu? Al desierto. El desierto era, en aquel tiempo, ruptura con el sistema de vida y de sociedad en que se vivía. En el Egipto de los faraones, a eso se le llamaba Anachóresis. un fenómeno que se producía entre personas desarraigadas, deudores, descontentos con el or­den social imperante (R.Teja, H. Henne, M. Naldini). Como leemos en Palladlo o Rufino, los primeros monjes (s. III) eran en su gran mayoría personas ignorantes, esclavos o incluso individuos desarraigados, a los que bien podría llamárseles "cabezarrotas" (André Piganiol). Con tales gentes se asimiló Jesús, para empezar su ministerio público.
2. Jesús ha sido decisivo en la historia de la humanidad. Lo ha sido, sobre todo, por su forma de entender la vida, las re­laciones humanas, el poder, el valor del dinero, la extraordinaria importancia de los pobres, los últimos, los que sufren... Y también ha sido decisivo porque le dio un giro también decisivo a la religión y a nuestra idea sobre Dios. Tales cam­bios, y tan asombrosos, empezaron a fraguarse en la Anachóresis, en el "estado de ausencia ilegal" (H. Henne) que inició Jesús en el desierto.

3. Y enseguida se puso a decir que ya estaba cerca el Reinado de Dios, el Reinado del Padre del Cielo. Es la Buena Noticia, porque es la noticia que anuncia una vida distinta, una sociedad distinta, una felicidad para todos, una esperanza para los pobres, los enfermos, los que sufren, los que ya han perdido toda esperanza. Y nos anuncia también -lo que es de­cisivo- cómo es el Dios que nos reveló Jesús al poner como centro de su mensaje "el Reino de Dios", es decir, cómo es Dios y dónde podemos encontrar a Dios: en la solidaridad con los últimos de este mundo.

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